Si no eres padre o madre de familia, puedes no seguir leyendo. Si lo eres, en cambio, dime si no te suena esta historia. La niña o el niño querían – pero mucho mucho mucho – ese perrito tan cuqui. Tú les leíste la cartilla de las obligaciones que implicaba tener un perro (pues pensabas secretamente que eso les haría ser más responsables). Cediste. Tú también querías tener perro, aunque un cierto orgullo no te permitía manifestarlo. Llegó el perro y los niños – ya casi adolescentes – nunca tienen tiempo para sacarlo a pasear. En casa lo cogen, lo dejan, juegan con él, saltan botan, duermen, comen con él… pero a la hora de hacer pipí… no hay tiempo. ¿Qué hacer? Sin duda, reconocer que, en el fondo, a ti te encanta que tu perro te saque a pasear, cambiar unas palabras con otros dueños y dueñas, recorrer la ciudad a deshoras, enrollarte en el parque canino, ver amanecer, atardecer… Y es que no hay nada tan estupendo como sacar a tu perro. ¿No te parece?

Product added to wishlist
Product added to compare.